LOS DESEOS SECRETOS (TERCERA PARTE)

Hay un tipo de deseos que son secretos sólo porque no los comunicamos, porque tampoco hay nada de ignominioso o perverso en ellos. Cenar en el Mugaritz, de Arbelaiz, por ejemplo, entra en esa categoría, o ver un anochecer en el Cabo de Gata. Están dentro del alcance de mis posibilidades, así que supongo que en un momento u otro de mi vida acabaré por hacerlos realidad. Otra cosa es el tiempo que necesite para hacer del ansia una realidad tangible.


Luego vienen los deseos que entran dentro de la categoría de "anhelos de difícil cumplimiento"... por caros. 

Hace dieciséis años abrí un plan de jubilación con el objetivo de rescatarlo a los dieciséis años de su vigencia para irme, con la que entonces era mi mujer y mi hijo a Nueva Zelanda. Exacto, si todo hubiera ido como yo deseaba por aquella época, el año pasado, 2016, habría sido el año en que los tres habríamos visitado las antípodas y nos habríamos deslumbrado con sus parajes al otro lado del globo. 

En 2007 nos divorciamos y tuve que rescatar aquel plan de jubilación para poder hacer frente a los muchos (y son muchos, ciertamente) gastos del primer año de separación. Así que Nueva Zelanda quedó archivada en el cajón de los destinos improbables.

Tengo otros tres destinos que ambiciono visitar, pero que no sé yo si va a ser posible que algún día alberguen mis pasos. Suiza, Nueva York, Buenos Aires. 

A finales de los años noventa, en un viaje organizado (miles de horas de autobús) por Andalucía conocí a una japonesa, Kikue Koizumi se llamaba, que había visitado ya los cinco continentes (bueno, en África sólo pisó Ceuta, así que no sé si cuenta). Había vivido en Japón, lógicamente, en Canadá, Nueva Zelanda y, además, había visitado varios países más de Asia, Europa y América, además de Australia. Fue la primera persona que me habló de la indescriptible belleza de Suiza, a su juicio la nación más bella que ella había conocido. Varias personas me han loado posteriormente esa misma belleza, el último mi amigo Fernando, que me dijo que una visión al atardecer del lago Lemans es el paisaje que más le había impresionado en toda su vida. 


Viajar a Suiza acompañado, y es un viaje que quiero compartir, es caro, muy caro. Así que a corto plazo me tendré que conformar con Nueva York, a donde quiero ir sólo por ver la capital del mundo. Porque, al menos en el imaginario de todos nosotros, Nueva York es el centro del mundo, como lo fue Atenas en un tiempo, Roma en otro y, tal vez, en el futuro, acabe por serlo Beijing.



A Buenos Aires me une una fotografía, la más antigua de mi álbum de fotos, que vaya a usted a saber por qué está en el mío y no en el de cualquiera de mis hermanos. En ella se ve a mi abuelo, al padre de mi padre, posando en un estudio, tal como se hacían las fotos entonces. Vestido con traje y chaleco, asomando la cadena del reloj, con un sombrero en una silla en la cual él apoya su mano, mira serio al fotógrafo, destacando su bigote perfectamente perfilado y la flor en la solapa.

Esa foto está sacada en la segunda década del siglo XX en el estudio de fotografía "La Favorita", que se ubicaba entonces en el número 1664 de la calle Corrientes y viene firmada por un tal José M. Castillo.

Pues parecerá tonto, o no, quién sabe, pero ¡me gustaría tanto volar a la capital argentina y recorrer esa calle, detenerme justo ante el número 1664 y decir: "¡abuelo, ya estamos otra vez aquí"! (Incluso si en ese número hay ahora un McDonald's, una empresa de alquiler de coches o una consulta de cirugía plástica) Y bueno, una vez que ya estoy en Buenos Aires, unos días conociendo la ciudad también serán muy, pero que muy bienvenidos.

Mientras tanto, me conformaré con Aranjuez, Toledo, Almagro, Málaga o Úbeda, mis destinos más inmediatos.

Viajar, sí, es uno de los grandes placeres que ofrece la vida. Y si no puedo cruzar los mares, al menos tengo la suerte de vivir en uno de los países más hermosos del planeta.

3 comentarios:

  1. Esta tercera parte de tus deseos no tiene desperdicio, será porque me encantaría viajar mucho más de lo que he podido hacerlo hasta ahora.

    Dicen que Suiza es muy bonito y creo que uno de mis hijos si todo sale bien, tendrá más suerte que nosotros de momento.

    Este verano si no hay ningún contratiempo, probablemente irá para allá invitado por un chico suizo con el que trabó amistad durante su estancia en Londres en una academia de Idiomas.
    Ya lo tienen hablado y harán una especie de intercambio.

    Es lo que tiene ser jóven.

    Porque a ver con nuestra edad quién nos aloja en Suiza de gratis, jaja!

    Bueno, la historia de tu abuelo me ha emocionado la verdad, es algo bonito que pudieras viajar allí.

    Bueno, después de ponernos la miel en los labios con tanto viaje, creo que comenzaré a jugar a la primitiva, a ver si así...
    Saludosss!

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  2. Esta tercera parte de tus deseos no tiene desperdicio, será porque me encantaría viajar mucho más de lo que he podido hasta ahora.

    Dicen que Suiza es muy bonito y creo que uno de mis hijos si todo sale bien, tendrá más suerte que nosotros de momento.

    Este verano si no hay ningún contratiempo, probablemente irá para allá invitado por un chico suizo con el que trabó amistad durante su estancia en Londres en una academia de Idiomas.

    Ya lo tienen hablado y harán una especie de intercambio.

    Es lo que tiene ser jóven.

    Porque a ver con nuestra edad quién nos aloja en Suiza de gratis, jaja!

    Bueno, la historia de tu abuelo me ha emocionado la verdad, es algo bonito que pudieras viajar allí.

    Después de ponernos la miel en los labios con tanto viaje, creo que comenzaré a jugar a la primitiva, a ver si así...

    Saludosss!

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  3. Lo digo en serio, Carmen. Fernan, el amigo ese que digo, habla de la luz reflejada en el lago LeMans como si no hubiera nada comparable.
    A tu hijo, mi enhorabuena.
    ¡Qué cabrones, los hijos! Al final tienen que ser ellos los que hagan realidad nuestros sueños. Si es que...
    Mil besos.

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