viernes, 10 de marzo de 2017

ADORO LOS HOTELES

(DÍA 1)

Está bien. Acepto que los hoteles de lujo tienen un aire de marcada impersonalidad, que son pocos los que tienen algo diferenciador, que apenas ninguno tiene el sello de su creador o el alma de sus moradores. O de sus empleados.

Y sin embargo, a mí me encantan. Hay viajeros que van de ciudad en ciudad por ver monumentos, edificios singulares, palacios y parques. Otros que lo hacen por degustar la gastronomía local de una región u otra. Incluso los hay que intentan conversar con los lugareños, como si por medio de una charla ocasional con una vendedora portuguesa de trapos de cocina fueran a conocer el alma de Portugal, o como si por una plática con un mesonero andaluz uno atrapase el sentido último del quejío flamenco.

A mí me gusta ir con el coche escuchando mi música por carreteras perfectamente asfaltadas, amigo de autopistas de triple carril y gigantescos carteles con las direcciones bien grandes (que de vista ya empiezo a andar algo escaso), disfruto parando en las áreas de servicio medio vacías o haciendo una incursión a comer viandas locales de paso por Lerma, Aranda o por cualquier aldea gallega (en realidad, por cualquier pueblo de España). Y disfruto viendo un anochecer frente al mar, pues para ver amaneceres no cojo yo vacaciones.

Y adoro los hoteles.

Los de cuatro estrellas, especialmente. Con spa o sin spa, con jacuzzi o sin él. Pero mejor si lo tienen.

Me encantan sus inmensos salones junto a la cafetería, sus salas junto a la recepción donde uno se sienta en mullidísimos tresillos a leer uno de la media docena de periódicos que compran cada día, sus techos altos, sus pasillos silenciosos, sus grandes televisiones en las habitaciones, su wifi gratis, el servicio de habitaciones,… Y esas camas gigantescas, siempre con sábanas limpias, siempre recién hechas.

Esos hoteles huelen a hotel, es decir, a nada. Y precisamente por eso me gustan. Son de una asepsia extrema. Por ellos parece que no han pasado viajeros sudorosos ni han acogido a niños con vomitonas, aunque, claro que sí, claro que lo han hecho. Igual que han cobijado amores legales en noches de boda tan olvidadas como inolvidables y amores ilegales en noches donde en boda era en lo último que los amantes podían pensar.

Y luego llegas tú, viajero, y a pesar de quien te haya precedido en ese lugar, si te has alojado en el mismo y te hallas cómodo en él no es por la presencia de las huellas de quienes te precedieron sino porque en esa asepsia total, en esa ausencia de identidad es donde tú pondrás la tuya, por un día, en acción. Relájate y reconócete como el dueño rotativo de un dormitorio de lujo.


*   *   *


Entre el día 27 de febrero y el 6 de marzo hice un viaje que me llevó a atravesar, en varias etapas, España de punta a punta, de Bilbao a Málaga, con la excusa de ver una exposición de Mark Ryden en esta última ciudad. A lo largo de esos días, y a propósito de lo que iba viendo y viviendo esos días, me fueron surgiendo una serie de reflexiones que ahora comparto con vosotros. Esto no es, por tanto, un diario de viajes. Es lo que me pasa por la cabeza mientras viajo. 

Las fotos que acompañan a este post son del hotel NH Collection Palacio de Aranjuez, quizá uno de los que más a gusto han logrado que me sienta en sus instalaciones. Es el hotel donde pasé la primera noche de este viaje de Bilbao a Málaga.

7 comentarios:

  1. Que bien que nos adentras a Hoteles y viajes.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ahora toca viajar. Y en todo viaje la mente divaga por su cuenta. También ella se coge vacaciones, María.
      Besos.

      Eliminar
  2. Bueno,creo que no hay nadie a quién no pueda gustarle un hotel así, no crees?

    A mí personalmente un buen hotel es algo que me chifla. De hecho, cuando tengo algún viaje, te aseguro que hago un auténtico trabajo de campo en internet mirando diferentes hoteles y sus opiniones.

    Creo que viajar y alojarse en hoteles como este que citas, es un auténtico placer que no todos los días podemos permitirnos y quizás por eso lo valoramos tanto.

    Fíjate que yo no había pensado tanto en esto que comentas sobre la asepsia y que es tan indispensable en un buen hotel.

    La sensación que yo tengo cuando entro a una habitación de este tipo, es la de que el hotel me ha hecho un gran regalo (aunque lo haya pagado previamente) porque lo es.

    Bueno, me quedo con la envidia de no habérseme ocurrido a mí escribir una entrada sobre hoteles, porque tendría mucho para contar y mira, probablemente lo haga...

    Un abrazo.



    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esperando quedo, Carmen, a conocer tus historias de hoteles.
      Sin duda merecerá la pena conocerlas.

      Eliminar
  3. Hace un año escribí una relato, "Casas alquiladas", en el que contaba la diferencia en viajes de vacaciones de ir a parar a un buen hotel o a una casa alquilada por su dueño.
    Cuando podía viajar me gustaba ir a hoteles, precisamente por lo que describís tan bien: "esa asepsia total, en esa ausencia de identidad es donde tú pondrás la tuya".
    Muchos saludos, Luis.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lugares seguros, papeles en blanco, Mirella.
      Tu relato, para el que lo quiera leer:
      http://palabrascomopajaros.blogspot.com.es/2016/08/casas-alquiladas.html
      Besos

      Eliminar
    2. ¡Gracias, Luis, por poner el link! No se me había ocurrido.
      Saludos.

      Eliminar

Los comentarios en esta página están moderados, no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. No seas hiriente al comentar, no seas más listo que nadie, no te las des de inventar el huevo porque el huevo ya está inventado. No descalifiques a otros sin ton ni son. No utilices el anonimato para decirles a las personas cosas que no les dirías en caso de tenerlas delante. Intenta mantener un ambiente agradable en el que los demás puedan comentar sin temor a sentirse insultados o descalificados.Este no es un blog ni triste ni gesticulante: comenta para que los demás disfruten porque has decidido disfrutar de la vida. Los comentarios que incumplan esas normas básicas serán eliminados.