PARAÍSOS COMO PREMIO

Para Carmen, que andará preguntándose en un hotel cualquiera si Dios le premiará o no por elegir ser libre. Y a Dios eso le importa una higa. Uno es libre por uno mismo.

A mí lo que se me hace difícil concebir no es la existencia de Dios; no, eso me resulta fácil. Si hubo un Big Bang del que todo salió, ¿por qué no es concebible que la fuerza que lo impulsó no sea una voluntad, al menos en algún sentido “divina”? Algo así como una voluntad creadora que da origen a todo lo que conocemos como existente.
Soy incluso capaz de concebir una especie de metahumanos volcados en vivir la vida de una manera desenfrenada, caprichosa, egoísta y ególatra, al modo de los dioses que poblaban el panteón grecorromano, el cruel panteón egipcio.
Aun más, imaginar un mundo poblado por las almas de los difuntos reencarnándose en nuevos seres vivos, migrando del cuerpo muerto al cuerpo vivo en una imparable sucesión de existencias consecutivas,… hasta de imaginar eso soy capaz.
Pero que Dios, un dios cualquiera, el que sea, se meta a dictar normas o conductas morales de los humanos eso se me hace muy difícil de comprender. ¿En serio puede importarle a un ser divino, a una fuerza universal, cósmica, creadora de todo cuanto existe si sus devotos tienen relaciones extramatrimoniales? ¿O si pueden, o no, yacer hombres con hombres, tener conocimiento carnal hembra con hembra? ¿O si el nombre ha de ser impuesto con agua bendecida?
¿Tan importantes somos como para que le importe si nos matamos unos a otros, si nos robamos las pertenencias entre nosotros o si les faltamos al respeto a nuestros mayores?
Y todavía me causa una perplejidad incluso mayor la observación de los ritos de adoración. Me es complicado imaginar a un ser divino a quien le importe tener fieles, que estos erijan templos en su honor, le recen, afirmen su existencia… Como si un ser divino necesitase de todas esas banalidades para que su mundo celestial se sostuviera. Como si para él nosotros fuésemos importantes.
Hay tantas personas en el mundo afirmando la existencia de una justicia divina, de un dios que premia y castiga que, no voy a negarlo, a veces me asalta la duda acerca de si no será mejor, aunque sea por si acaso, aceptar uno cualquiera de esos códigos (todos ellos afirman ser el único y verdadero, así que alguno seguro que acaba demostrándose que lo es) y ajustar mi vida a los estrictos parámetros que fije. Igual mi vida se vuelve más aburrida, pero tal vez el premio una vez fallecido compense.
No sé. Voy a acogerme a la fenomenología. Como no puedo demostrar la inexistencia de Dios deberé aceptar la posibilidad de su existencia. También la teoría de cuerdas se sustenta en la imposibilidad hasta el día de hoy de demostrar su falsedad. Si acepto eso de la física teórica, ¿por qué no iba a hacerlo de la metafísica? ¿O acaso es más fácil concebir un universo con 17, con 21 dimensiones, que otro sostenido por la voluntad de un ser divino?... Pues eso.
De todo lo demás, de la moral, y en particular de la moral religiosa,… hummm, sin ánimo de profundizar en el tema,  esa me chirría un poco más, la verdad. Y no porque muchas de sus normas no tengan sentido, o no porque algunas de ellas carezcan completamente del mismo, sino porque se me hace raro, muy raro, imaginar a Dios pensando qué conducta merece un cielo de premio y cuál un infierno.


Ilustraciones de El Bosco, Jan Brueghel y Wenzel.

3 comentarios:

  1. La duda es mi gran aliada, amigo Luis. Todavía me pregunto sobre su existencia divina. Gracias por tu presentación... y por las magníficas pinturas.

    Mil besitos.

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  2. Leyéndote me has traído a la mente una película ( bueno unas cuantas) así como libros, tratados, y demás asuntos humanos, sobre lo divino, a las obras de arte que traes me remito , mi preferida si me lo permites el Bosco con todos sus pecados e infiernos , con sus paraísos, sus desnudos y sus idas de olla ( como yo digo)
    Me acuerdo de Noé, del creador y de sus mandatos, del dolor, la sangre y el esfuerzo, de sus hijos , del odio, la maldad, la destrucción , la avaricia .. el amor , la ternura, el consuelo , la misericordia
    Creer creo creo en que cada uno tiene sus valores, sus principios y su conciencia y pocas cosas hay más sanas que volver al origen a nuestra esencia, ser simples y en la simpleza tal vez, y digo tal vez ( porque ni tengo ni puñetera idea) encontremos eso que tanto buscamos, nos preguntamos y a veces hasta de tanto hacerlo perdemos el norte y el sur

    divagué seguro , bueno son horas de dormir, divagar ,etc son horas, como siempre de SER

    un besito , Luis


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    Respuestas
    1. Noé desterró de la felicidad a la progenie de uno de sus hijos, Cam, porque le vio desnudo después de una borrachera espectacular, una de esas curdas que uno sólo se puede agarrar durante cuarenta dias ininterrumpidos de lluvia.
      Si un borracho como ese, mal padre donde los haya, y con un carácter de mil diablos, era el elegido de dios, MaRía, nosotros lo tenemos a huevo.
      Nos vemos en el paraíso.
      Si no es antes en La Coruña.
      O sea, en el Paraíso.
      Besos.

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