domingo, 25 de diciembre de 2016

AQUÍ Y AHORA

Definitivamente, hay sitios que sólo existen en los diccionarios. Incluso los hay que únicamente tienen un espacio que ocupar en las tierras del país de lo Imposible.

Por ejemplo, "Donde Cristo perdió el mechero". ¿Alguien tiene la más remota idea de por dónde cae ese lugar? Seguro que si hiciéramos una encuesta a nivel nacional, nadie, absolutamente nadie tendría ni siquiera una ligera idea de dónde diantre se halla ese sitio. Lo que sí sucedería es que buena parte de los consultados lo situaría en una comarca donde los municipios limítrofes serían "Atomarpolculo", "Afreírespárragos" o la pedanía de La Porra.

Hace muchos años leí una novelita de un marciano divertidísimo que se titulaba "Los que se fueron a La Porra". Para su autor, Alvaro de La Iglesia, La Porra era un pueblo donde vivían todos los que un día fueron enviados a tal lugar por  ser unos pesados, tocapelotas o, simplemente, aguafiestas. Un día te mandaban a la porra y, bueno... pues te ibas. (...En serio, ahora que nadie nos oye, entre nosotros,  ¿a cuántos no empadronaríamos a la fuerza en ese enclave galaico-manchego si nos lo permitieran? 

Ese era un sitio real, La Porra, con sus casas, sus bares, sus tiendas y sus habitantes. Hay otros lugares que son lugares pero no están en ninguna parte. Por ejemplo, La Gloria.

Te sientas en el sofá de tu casa, en la tele un capítulo de Narcos o de Juego de Tronos, una cervecita y un sandwich mixto sobre la mesa... Y estás en La Gloria. Sólo con eso el AVE ya te ha llevado a La Gloria. No hace falta más. Bueno sí; si encima te hacen un masaje en los pies mientras te vas comiendo el emparedado, entonces ya no estás ahí, has cruzado otra frontera, acabas de llegar a La Gloria Bendita. Y si después del masaje la situación progresa a una en la que debas poner dos rombos bien gordos y bien rojos, entonces ya estás en El Cielo, sin ropa, pero mismamente en El Paraíso.

A mí hay un lugar que existe únicamente en la mente de cada uno de nosotros. No es un tiempo, no es un espacio, pero al nombrarlo siempre hablamos de un momento y de un sitio. El espacio es aquí. El tiempo es ahora.

Aquí y Ahora.

No hay un lugar mejor, aunque pueda estar en cualquier parte.

Ni hay un tiempo más deseable, por mucho que todos los instantes puedan ser un ahora perfecto.

La felicidad sólo puede acontecer dentro de sus fronteras. Y el amor. Y el placer. Y la risa.

El dolor, en cambio, sucede en ese país, pero también en todos los anteriores. Y el miedo tiene lugar en esa tierra, pero sobre todo sucede en el resto de las tierras venideras.

Aquí y Ahora es el país de la conformidad con uno mismo. Para mí es la única nación donde merece la pena vivir. Es la única donde va a dar igual el color de tu piel, el estado de tus cuentas financieras, tu orientación sexual o tu color de piel. 

Aquí y Ahora es el único tiempo donde frases como "Te quiero" tienen sentido. Y aunque parezca un contrasentido es precisamente ahí donde otras como "Te voy a querer siempre" son sinceras, pues hay futuros que sólo pueden conjugarse en presente. (Es también el sitio donde son sinceros los futuros sólo declinables en presente como "Te esperaré toda mi vida" o pasados verídicamente mentirosos como "Llevo toda mi vida esperándote").

Aquí y Ahora es la nación donde han pedido asilo los orgasmos y las juergas, las canciones que se cantan en torno a las fogatas y las fogatas en torno a las cuales se cantan canciones, las almohadas doblemente ahondadas y las manos que propician caricias en las mejillas o entre las piernas.

Aquí y Ahora es el territorio de la piel. De los besos. Del amor y del olvido. Del disparo y el silencio. Del grito. Del susurro.

Aquí y Ahora es donde vivo.

Aquí.

Y ahora.

4 comentarios:

  1. Donde siempre quise estar... Aquí y Ahora.
    Una entrada muy entretenida y original

    Mil besitos.

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  2. Magistral reflexión de tu lugar ese que es solo tuyo aunque lo compartas


    bicos Luis

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    Respuestas
    1. Siempre compartiendo, MaRía. Muchas gracias

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