viernes, 15 de mayo de 2015

GENTE QUE TE VE SI TE MIRA: ELOGIO DE LA EMPATÍA

Illustrations by Amélie Berton. http://amelieberton.com/
No sé en qué lugar o cuándo habré oído eso de que lo que más valoramos en los demás es, precisamente, eso que más nos falta. Y tampoco sé si estoy al cien por cien de acuerdo con dicha afirmación, que imagino que pecará de lo mismo que todas las afirmaciones (esta incluída) pecan: de un exceso de generalización. Será porque las frases lapidarias suenan muy bien, pero sirven para poco más que para adornar las carpetas de los bachilleres y, sí, claro, para aquello para lo cual nacieron, para adornar lápidas.

Aun así no puedo negar que lo que más valoro en los demás no es eso de lo que más carezco (por ejemplo, crueldad poseo poca y, sinceramente, no quiero ninguna), pero sí que es algo de lo que no ando sobrado, precisamente. Tal vez no carezca absolutamente de empatía, pero dudo que si alguien que me conoce hiciera aquí un ejercicio de definición acerca de mi persona dijera que soy, ante todo, un ejemplo pefecto del homo empaticus.

El caso es que cuando estoy junto a personas que sí son empáticas y hacen esas cosas que sólo ellas son capaces de hacer (mirarte haciéndote entender que te están viendo, oírte de un modo en que tú te sabes escuchado, abrazarte dándote un consuelo que va derechito al centro del corazón), cuando una de esas personas me acompaña consigue, casi con su sola presencia, hacerme feliz. Es magia de la buena, la suya. Un regalo del que me hacen destinatario, supongo que sin esfuerzo alguno por su parte. 

Yo intento devolver ese mismo regalo pero, incluso con ellas, a veces fallo. Noto que me distraigo cuando los demás llevan un buen rato hablando de sus aflicciones, siento que no escucho lo que quieren decir más allá de las palabras, que no veo lo que hay detrás de los ojos de mi interlocutor. No es que los demás no me importen, lo que ocurre es que no siempre consigo anclarme en el momento de la conversación, en la persona de mi interlocutor, en sus palabras, su voz, su intención, al menos no lo suficiente como para poder afirmar que consigo atravesar esa barrera que nos separa a unos de otros, esa frontera que únicamente la empatía logra superar. 

Para mí es un objetivo que sé que jamás conseguiré alcanzar del todo, pero en el cual creo que he de perseverar pues la de ser empáticos es una de las cualidades que más valoro en los demás.

Los empáticos son seres especiales. Escuchan tus historias queriendo escucharlas, sin darte jamás un consejo que no pides. Respetan tus silencios y no fuerzan tus miradas. Aceptan tu alegría, permitiendo que entre a habitarles. Te otorgan su consuelo con sólo hacerte sentir que tu pesar les pesa. Y luego, además, tienen su propia existencia, su alegría propia, su tristeza, cruzando por la vida, en muchos casos, sin que nadie les devuelva eso que ellos dan a los demás, ese tesoro de infinita comprensión que les sale de dentro de forma natural y espontánea, sin pedir nada a cambio.

Les debemos mucho a los empáticos. 

Yo sólo aspiro a poder devolverles, al menos a los pocos que adornan mi vida con su presencia, a devolverles, digo, un poco de lo mucho, de lo muchísimo que ellos me han dado. De lo muchísimo que ellos me dan cada día.



Nota de autoría: Las ilustraciones que acompañan a esta entrada son obra de la fotógrafa afincada en Bruselas Amélie Berton. Podéis conocer mucho mejor la obra de esta gran artista visitando 

24 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias, Marcela. Un gusto verte por aquí.
      Obrigado.

      Eliminar
  2. Creo es una de las cualidades que más admiro en la gente, la empatía. Hay pocas personas que la posean porque a mi juicio implica paciencia, saber escuchar, respetar lo que la otra persona está confiando... ya lo has dicho estupendamente en este artículo Luis.

    Ha sido muy grato leerlo.
    Te dejo un abrazo compañero.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estamos de acuerdo, Gonzalo: es una de las cualidades que menos personas poseen y, al tiempo, una de las más admirables.

      Eliminar
  3. Lo he leído con mucho interés, carecemos mucho del tipo de persona que sabe escuchar también de aquel para el que eres invisible , o ese otro que esta deseando termines tu frase para triunfalmente hablar EL, eso si no te interrumpe con aquello de : pues a mi bla, bla, bla....
    Por tanto hablar de empatía ya son palabras MAYORES¡¡

    Besos enormes

    tRamos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Has dado en el clavo con eso de que está deseando que acabes para triunfalmente hablar EL.
      Sí, eso es la anti-empatía.
      Besos, Tramos.

      Eliminar
  4. Excelente descripción de la empatia!! Un abrazo

    ResponderEliminar
  5. La empatía, sentirla emanar hacia nosotros por parte de alguien ,no cabe duda, es algo que nos hace la vida mucho más llevadera.No creo que sea algo que se pueda forzar, se tiene o no se tiene. Pero tampoco creo que sea algo innato, más bien , como otras muchas cosas, es algo que se va educando e interiorizando poco a poco, sobre todo en la infancia, a base de percibirla en las personas de nuestro entorno. Después ,en la edad adulta, si no se tiene ,es difícil, si no imposible, adquirirla, ya digo que creo que es algo que no se puede forzar ni fingir , a lo que se puede llegar al menos es a una cortés y respetuosa atención. Que ya no sería poco... Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues al menos a eso del final aspiro yo, Ainaroa, a alcanzar, siquiera, a poder ofrecer a los demás una cortés y respetuosa atención.
      Besos.

      Eliminar
  6. Una entrada sincera y muy personal, Luis. Me ha gustado mucho.

    Creo que cada uno de nosotros tenemos unas habilidades y carecemos de otras. Aunque lo ideal es que todos fuéramos empáticos del hermoso modo en que tú lo has descrito, si no lo somos, ha de bastar el interés por llegar a serlo. Seguro que a cambio poseemos alguna otra forma de hacer sentir bien a los demás o de ayudarles :))

    Un abrazo, que tengas feliz finde!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por pasar y comentar, Julia. Yo, al menos, el interés por llegar a ser empático lo tengo pero, de verdad, me parece dificilísimo.

      Eliminar
  7. De acuerdo contigo y añado que la persona empática se siente satisfecha siéndolo, es la posibilidad y oportunidad de ver con otros ojos y eso aporta nuevas perspectivas, amplía las paredes de nuestra estructura mental, favoreciendo nuestra capacidad de respuesta ante las circunstancias cambiantes de la vida. Es un aportación a nuestro aprendizaje vital. Pero hay que mantener en esa posición a la empatía, porque un plus de empatía nos convierte en "descargadores" de aflicciones ajenas y eso no es bueno...

    Un cordial saludo

    ResponderEliminar
  8. Un artículo muy interesante que he leído con sumo gusto. Para mi la empatía es la mayor de las cualidades, la capacidad de ponerse en el lugar del otro resolvería muchos problemas de la humanidad si todos fuésemos capaces de ponerla en práctica, desgraciadamente sólo unos pocos son capaces de hacerlo. Saludos y Enhorabuena !!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, Teresa, no sé yo si resolvería los problemas de la humanidad. De lo que no tengo ninguna duda es que sería una inmensa contribución a hacer felices a cada uno de los seres humanos con quienes nos encontramos.
      Besos.

      Eliminar
  9. Un artículo muy interesante que he leído con sumo gusto. Para mi la empatía es la mayor de las cualidades, la capacidad de ponerse en el lugar del otro resolvería muchos problemas de la humanidad si todos fuésemos capaces de ponerla en práctica, desgraciadamente sólo unos pocos son capaces de hacerlo. Saludos y Enhorabuena !!!

    ResponderEliminar
  10. Me gustó mucho.
    Parece una cosa simple, pero cada vez cuesta más ver gente empática, o tal vez ya no interese serlo.
    Un abrazo.
    HD

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. De simple no tiene nada, Humberto. Esto es como la lotería, si te toca un ser empático en tu vida, considérate ganador.
      Un abrazo.

      Eliminar
  11. Me resuilta un tema muy interesante, amigo. De muchas aristas.

    Abrazo

    ResponderEliminar
  12. Se dice en los libros esos que tanto se hablan de estos temas, que la empatía si no se nace con ella se puede llegar a desarrollar. Se enseña.

    Buen post.

    Saludos

    ResponderEliminar
  13. Hola Luis ^_^
    Yo me voy a colocar en el otro lado. ¿Qué te parecería si te digo que vivir con esa antena que te conecta por vía directa a los sentimientos y emociones de la gente es muy difícil? Es, a veces, un derroche de la energía que necesitarías para vivir tu propia existencia. Y es, bastante a menudo, la razón por la que hay personas que se esconden de socializar. Esa antena que te conecta por vía directa te hace caminar con cautela por el mundo, relacionarte poco a poco.
    Besos

    ResponderEliminar
  14. Gracias por comentar, Maite.
    Y sí, claro que entiendo que si la empatía facilita a quienes te rodean la labor de vampiraje, prefieras la noche.
    No sé si me creerás, pero cada día te entiendo un poquito más.
    Besos, mi guapísima escarabillera.

    ResponderEliminar

Los comentarios en esta página están moderados, no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. No seas hiriente al comentar, no seas más listo que nadie, no te las des de inventar el huevo porque el huevo ya está inventado. No descalifiques a otros sin ton ni son. No utilices el anonimato para decirles a las personas cosas que no les dirías en caso de tenerlas delante. Intenta mantener un ambiente agradable en el que los demás puedan comentar sin temor a sentirse insultados o descalificados.Este no es un blog ni triste ni gesticulante: comenta para que los demás disfruten porque has decidido disfrutar de la vida. Los comentarios que incumplan esas normas básicas serán eliminados.