martes, 4 de noviembre de 2014

LA FELICIDAD VOLUNTARIA

Hoy un amigo mío ha cumplido cuarenta y ocho años y se cuestionaba si era feliz. En  primer lugar, toca reprenderle, porque el día del cumpleaños no es un momento para reflexiones existenciales de tipo maximalista. Son días de exacerbación de la alegría de vivir, excusas para la bacanal, los dulces, el gin-tonic o la bañera de hidromasaje, según lo que a cada cual le guste. 

Y dicho esto, entremos al fondo de la cuestión, si es que hay una cuestión. 

Cuando nos planteamos si somos o no felices parece que estamos inquiriendo al universo acerca de lo bien o mal que se ha portado con nosotros. Es como si nos debiera algo por estar vivos, como si tuviera una cuenta que saldar con nosotros. Como si hubiéramos llegado a la vida un poco como sin ganas, así, por hacerle un favor.

Al universo le da igual si somos felices o infelices. Seamos francos (humildes): le importamos un bledo. Con la de galaxias a la deriva que hay por ahí, con la de planetas que en este mismo minuto están a punto de ser engullidos por estrellas absortas sólo en su propio calor, con la de materia oscura que anda por esas nonadas del espacio intentando que nadie les alumbre, ¡se va a preocupar por nosotros!

Esto de la felicidad, desengañémonos, es una cuestión de voluntad. Eres feliz sólo si quieres, durante el rato que puedas querer (fijaos que he susbrayado el verbo poder) y hasta el momento en que permanezca viva esa voluntad.

A veces ni siquiera queriendo puedes ser feliz, es cierto, hay ocasiones en que la injusticia o la enfermedad te ponen delante un muro infranqueable, pero incluso en esos casos, cuando aún quede un pequeño túnel por el que reptar hasta la luz, sólo lograremos ser felices si deseamos fervientemente serlo, si deseamos reptar hacia el lugar de donde procede la claridad...

... y en eso el universo no tiene ni arte ni parte.

Creo que este es un buen momento para presentaros a alguien realmente excepcional. Su nombre es Maysoon Zayid y, si escuchamos bien lo que cuenta, además de disfrutar de un rato de risas desatadas, entenderemos fácilmente qué significa, en boca de cada uno eso tan manido de "yes, I can". (Creedme cuando os digo que, si bien es cierto que en Jugar es Vivir han aparecido ya muchos videos dignos de ser vistos, ninguno es tan ilustrativo, tan divertido, tan ejemplarizante como este).


Por cierto, Iñaki, muchísimas felicidades.

(El video es mi regalo).

6 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias por pasarte, Gil.
      Un placer saludarte. Siempre.

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  2. Creo en la felicidad como un cúmulo de pedacitos de cielo que somos capaces de alcanzar con nuestras manos, de gotitas de vida que nosotros mismos nos buscamos a pulso, y/o que pueden también aparecer en nuestro sendero de forma inesperada, haciéndonos palpitar a mil.
    No creo que sea un estado permanente, aunque PODEMOS/DEBERÍAMOS hacer que nos dure lo más posible (a no ser que x circunstancias se nos atraviesen en el camino y jodan los planes... :/ Ya sabes... "El hombre propone, Dios dispone, llega el diablo y lo descompone" -sólo por bromear, al margen de temas religiosos jejejeje-) porque una vez que pasa, si no tenemos la cajita llena de buenos recuerdos, el vacío puede resultar bastante desagradable o difícil de cargar (porque es vacío... y no debiera tener peso... pero joder! cómo pesa!!!).

    El video... no tienes idea el preciso momento en que viniste a ponerlo en mis/nuestras manos. Todo un ejemplo, toda una inspiración. Justo como posteaba hoy: estoy viva! Y tú no has hecho si no volver a recordármelo con esta hermosa mujer.

    Gracias, Luis.

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    1. No se merecen, Nicky. Y por cierto, voy a reproducir aquí exactamente las mismas palabras que he escrito en tu blog, respondiendo a esa entrada a la que aludes (por cierto, dos videos los que propones para ver, sin duda):

      Querer estar viva, querida Nicky, requiere de la voluntad de querer estarlo. No como un dejarse llevar, sino con la voluntad de fluir, de crecer, de merecer.
      La alegría es siempre el camino. Y el dolor, si hay voluntad de ser feliz, sólo parte del paisaje.
      Besos, amiga.

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  3. Eskerrik asko por el regalo Luis, impresionante Maysoon Zayid!
    Si, yo también creo que le conferimos demasiada importancia al ego; y que es la actitud lo que deriva en felicidad; así que, me apunto a virvir arropado por el naranja con destellos rojos.
    Un saludo y vivamos!

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    1. ¡Iñaki! Bueno, bienvenido al naranja.
      Un visitante de lujo, sí, señor.
      Un abrazo, amigo.
      Y ya lo sabe usted, caballero: siempre que surja la más mínima oportunidad: ría.

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