LA CANCIÓN DEL GUERRERO TRISTE

ROMANCE DE RODRIGO.
  -Cada tarde, hasta que el niño sale del colegio, tres,  cuatro, a veces cinco copas de vino.

Dedicado a Gavrí Akhenazi




Compartiendo espera y mesa
se hallan tres sudores fríos,
el de la negra que dio
a la distancia sentido,
el del infausto soldado
que maldice su destino
y, mirando fijamente
a ambos, el asesino.

Mientras la tarde oscurece
su cuarta copa de vino
Rodrigo ocupa su silla
y aguarda a que un chiquillo
de sólo ocho años, piel
negra y nada parecido
a él, salga del colegio
y llene el sitio vacio.

Fátima oraba a un Dios
pequeño en un paraíso
africano donde a golpes
se imponía el extremismo.
Hasta que llegaron ellos
con blancas letras escrito
en los cascos el emblema
de la ONU, había dormido
siempre por la selva, oculta
entre oscuridad y frío.

Hasta que llegaron ellos,
a la aldea sus cuchillos
llevaba todos los meses
para exigir ropa, mijo,
prendas, imberbes soldados,
sexo brutal, sacrificios,
tributos que reclamaba
el Señor de los delirios.

Los azules con sus balas,
uniformes, raros himnos,
en puño de hierro envuelta
trajeron la paz consigo.
Fátima cambió su miedo
por calor de lecho limpio,
el de aquel soldado blanco
que prodigaba sus mimos
en interminables noches
de mil besos infinitos.

Dos días sólo en un año
se ausentó de aquel su nido
el soldado; la segunda
volvió ese malnacido
elevando sus plegarias
de machetes, furia y gritos.
La venganza se cobró
en los cuellos de los niños,
en el sexo de las madres,
en los altares prohibidos.

Lo abatió su fusil, aunque
eso dé casi lo mismo.
La banda fue reducida
y el líder muerto y caído,
sin embargo su venganza
dejó la sangre en el grijo
de cien cuerpos mutilados,
de cien muertes sin sentido.

El soldado del amor
vivido sólo ha podido
conservar la tez mulata
del que ahora llama hijo.
(Cuando lo mira a los ojos
reconoce fiel el brillo
que de noche iluminaba
aquel lecho bendecido).


















El de Rodrigo es un poema escrito por Luis García Centoira que pertenece a la obra Romancero de Bar. Podéis acceder a lo que hasta la fecha ha sido publicado de ella en este mismo blog pinchando 

Por su parte, los cuadros que ilustran esta historia con origen africano corresponden a los pintores Bernard Mensah y Larry Otoo. Las obras de Bernard pueden adquirirse haciendo clic, por ejemplo, aquí. Esta otra es la página web de Larry Otoo, 


La razón de una dedicatoria. 

El romance de Rodrigo está dedicado a Gavrí Akhenazi. Para quien no lo conozca, Gavrí es el pseudónimo de un escritor latinoamericano que, al mismo tiempo, está destinado en una región donde desde hace un decenio se está librando la Primera Guerra Mundial Africana, una brutal contienda de todos contra todos que se libra por razones, falso sería no mentarlo, puramente económicas.

Se lo dedico a él por tres razones. 

La primera, porque es un escritor fantástico cuyas obras podéis adquirir pinchando en este enlace. Creo, además, que uno de sus poemarios, el que lleva por título Pájaros de Ionit, debiera formar parte de cualquier antología literaria de nuestros días que se precie.

La segunda tiene que ver con la generosidad. Desde hace años Gavrí viene ayudando a crecer como escritores a muchos de los que van pasando por el foro ultraversal. Algunos de los romances de bar que yo mismo he escrito han pasado por sus manos, ganando mucho en la revisión.

La tercera radica en el hecho de que, aunque Rodrigo y él se parecen lo mismo que un huevo y una castaña, si alguien puede entender de qué se habla en este romance es, como lo haría cualquier soldado destacado en la otra punta del mundo y en medio de dos locuras contendiendo entre ellas, precisamente él. Sí, él sabe que hay mujeres que se ocultan cada noche en la selva para evitar ser violadas, que se llevan con ellas a sus hijos para que no sean secuestrados y convertidos en niños-soldado,... y sabe que, de cuando en cuando, surgen romances imposibles donde lo increíble se hace real precisamente porque, en medio del odio, una caricia es pura poesía.

Vaya por ti, Akhen, pues, este poema.

2 comentarios:

  1. El mío, por tenerme siempre ahí. Espero que los vayas disfrutando, Gil.

    ResponderEliminar

Los comentarios en esta página están moderados, no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. No seas hiriente al comentar, no seas más listo que nadie, no te las des de inventar el huevo porque el huevo ya está inventado. No descalifiques a otros sin ton ni son. No utilices el anonimato para decirles a las personas cosas que no les dirías en caso de tenerlas delante. Intenta mantener un ambiente agradable en el que los demás puedan comentar sin temor a sentirse insultados o descalificados.Este no es un blog ni triste ni gesticulante: comenta para que los demás disfruten porque has decidido disfrutar de la vida. Los comentarios que incumplan esas normas básicas serán eliminados.