JUEGOS DE SEDUCCIÓN EN TIEMPOS DIGITALES

Es evidente que la comunicación entre los seres humanos ha sido enormemente modificada desde que las nuevas tecnologías han irrumpido en nuestras vidas. Si Spotify o Youtube han cambiado nuestra forma de concebir y recibir la música, la presencia de Whatsap, de Facebook o de Google + han transformado no ya sólo el cómo nos dirigimos a los demás, sino el cómo nos mostramos, a quién nos mostramos y para qué nos mostramos.

En los juegos de seducción la presencia de Internet lo ha transformado todo. Se liga por, en y gracias a La Red. Ella permite seleccionar, buscar amantes definidos, virtuosismos varios... sean ciertos o falsos, que no todo lo que se grita a los cuatro vientos deja, por eso, de ser un grito para convertirse en habilidad.

Pero si hay un medio donde el tonteo se ha instalado desde que la mensajería se ha vuelto tendencialmente gratuita es el correo telefónico. Son miles los mensajes que cada día se entrecruzan en sus celulares amantes en ciernes o, simplemente, aspirantes a conquistadores y conquistas. Algunos de ellos inician conversaciones que pronto mueren, otros florecen en largos intercambios de mensajes que nunca dan el salto del teléfono móvil a la vida real, unos pocos acaban convertidos en citas, besos, ropa abandonada descuidadamente junto al lecho.

La historia de Rocío y Francisco es la de uno de esos juegos de seducción en estos tiempos digitales. Forma parte del Romancero de Bar, una obra que poco a poco voy publicando en este blog y a la que podéis acceder pinchando

ROMANCE DE ROCÍO Y FRANCISCO.

      - Ella, rosquilla glaseada y batido de vainilla, siempre en la mesa más alejada de la barra. Él, cerveza y bocadillo de jamón, ante el mostrador, apenas a un paso de la puerta.

I
“Encargo de Dios no fuiste.
Tomó su escoplo divino
y talló en ti perfecta
obra a cincel y martillo”.

II
Un alto cada mañana
al llegar las ocho y cinco
para pedir en la barra
su caña y un bocadillo.

Mientras aguarda impaciente
que surja cierto sonido
hojea sin leer, tenso,
ese diario deportivo.

Vibra puntual a su cita
el móvil en su bolsillo,
y en la imagen que le llega
de origen desconocido
una mujer vela el rostro,
y se exhibe sin vestido.

Con un pecho a contraluz,
medio pubis entrevisto,
y frases al pie que suenan
como candentes gemidos.

“Pues nunca sabrás quién soy,
puedes ver el precipicio,
esta soy yo: cordillera
que muestra todos sus riscos”.


III
Le da una enorme pereza
enfrentar a un sol dormido,
mas los lavas cada día
o no domas esos rizos.

Luego va a El Desapego,
pide un donut y un batido,
y se pega a la ventana
por ver llegar a Francisco.


Diez minutos nada más
espera antes del envío.
Ella estalla ante sus ojos
cual pan de primer mordisco.

IV
“Eres una mujer cruel
que me somete al suplicio
de ponerle rostro a un cuerpo
cuando dos mil imagino"

V
Ve que se tensa en su espalda
la roja flor del instinto,
y sabe que es por causa
suya temblor tan fortuito,
pues al mirar la pantalla
lo arrolla su ser más íntimo.

VI
Ella empieza la jornada
quizá de un modo distinto
Abre su tahona, musa
sintiéndose de un delirio,
el que a un barrendero asoma
a su carnal precipicio,
incrédulo espectador
de un curvado paraíso.

Ríe al leer el mensaje
que muge el macho bravío:
“Si entre mis brazos un día
anudarte a mí consigo,
volveré tu cuerpo incendio
y ahí me quemaré vivo”.

VII
Él se marcha sin saber
que arde el cutis de Rocío,
Tal vez porque ella, tan seria,
ponderada y con dos hijos,
su rubor oculta tras
el lomo abierto de un libro.
Mujeres así, como ella,
que estudiaron catecismo,
ni mandan fotos ardientes
ni se regalan caprichos
como el de hacer el amor
a obreros desconocidos.

VIII
“Acabarás por enviar
aquella imagen que ansío,
la que tu rostro desvela
al fin de cuello tan fino.
Si ese día llega a estar
prefijado en mi destino,
te llevaré de la mano
a mil lugares prohibidos”.

IX
Con esas cosas soñar
¿no es acaso inofensivo?
Sólo es un juego pueril
entre un limpiador de oficio
y una tendera de barrio
que no arribarán al sitio
donde real arde fuego
tan pasional, sutil, íntimo.

X
Le hace a él más llevadero
portar escoba y rastrillo,
creer ella que en su vida
aún le queda un recinto
donde se inflama el deseo,
donde acaece el peligro.

Nota.- Las imágenes que acompañan a este post pertenecen a la obra del pintor mexicano Omar Ortiz. Si queréis conocer más de este autor sólo tenéis que pinchar el siguiente enlace a su




6 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho, el texto y el poema.
    Un abrazo.

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  2. Acabo de aterrizar por aquí ojeando un poco y la verdad es que me ha encantado el poema.

    Si que es verdad que las tecnologias cambian las formas pero no los sentimientos ya que en muchas ocasiones los corazones siguen latiendo al ritmo de el sonido de cada SMS de una persona especial.

    www.elperfectodonjuan.com

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  3. Claro, por supuesto, lo que cambia son los medios. Sueños, placeres, amores, esos van con nosotros, viven con nosotros, pero en un tiempo se manifestaron en piedras y papiros, y hoy van buscando otros medios por los cuales salir al mundo.
    Un abrazo, Don Juan.

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  4. Muakkk. No puedo decir otra cosa.
    Sabes que para mi eres especial y único. Te adoro

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  5. Tanto como tú para mí. Besos... y sonríe, Ro.

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