SOMOS NUESTRA INFANCIA

       
      A la señorita Rosi, que enseñó a toda una generación de ugaotarras el sentido de la palabra.

No sé si la infancia es un tiempo, un contexto o un lugar de la memoria. En cualquier caso, somos lo que ella fue. Nos pasamos la vida intentando huir de sus infiernos, recuperar sus paraísos. Y, ¿qué le vamos a hacer?, casi nunca conseguimos librarnos de los primeros, rara vez volvemos a pisar los segundos.


Si fue un tiempo, seguramente estuvo constituido por días de cuarenta y ocho horas, pues parece increíble que viviéramos tantas cosas por primera vez en jornadas que -supongo- serían, como todas, sumas de mañanas, tardes y noches.


Si fue un contexto, se trató del mundo levantándose las faldas a cada momento, enseñándonos la belleza de su desnudez, mostrándonos las pústulas de su piel. Para ilusionarnos, para asombrarnos, para prevenirnos.

Si fue un lugar de la memoria -ahora es eso, lo veo claro- es la región de la nostalgia donde todo lo que no parecía tener arreglo acabó solucionándose. Es ahí, en esa región, donde hemos erigido cada uno de nosotros los altares en honor de la diosa Esperanza.


Yo viví la mía en un pueblo de la Bizkaia industrial que entonces se llamaba Miravalles, y ahora también es Ugao. En abril nos reunimos para comer y pasar el día la mayor parte de quienes nacimos en el año 1966 y nos criamos en ese pequeño municipio vasco.

Fue un día para el encuentro con personas a las que llevaba, en muchos casos, decenios sin ver, pero sobre todo fue una jornada dedicada al gozo. Al reencuentro con la forma más depurada del gozo: la de reconocerte en la imagen que te devuelve el espejo, la de ser tú en otras, en otros.

Me quedaron algunas preguntas para formular aquel día, cuestiones como estas: Iñaki, ¿qué clase de pacto hiciste con el diablo para, a pesar de contar los mismos cuarenta y siete años de todos, en tu cuerpo sólo parezcan treinta y dos?; Javi, ¿en qué momento de la historia las guitarras eléctricas se convirtieron en animales domésticos, fieles compañeras, amantes incondicionales?; Santi, ¿todavía piensas que puedes escribir una redacción de tema libre que supere las treinta páginas de extensión?; Maite, ¿qué poción arcana bebiste para convertir tu infantil timidez en tan adorable desparpajo adulto?;...


Chicas: de niño sólo tuve ojos para un par de vosotras y en ello reconozco el grado infinito de mi estupidez. La edad ha descubierto que apuntábais a lo que ahora sois: mujeres perfectas, amables, profundas, inteligentes, sinceras, bellas.

Chicos: es cierto, en aquella época acumulamos algunos duelos, bastantes travesuras y muchas, muchísimas complicidades. Ahora me descubrís que en esa última parte acerté de lleno.

Vosotras, vosotros, todos compartimos un mismo tiempo, un mismo lugar, una región idéntica de la memoria: nuestra infancia. Y si somos como somos es porque la vivimos juntos.

La cosecha del 66 en Miravalles dio el fruto que ese día exhibimos, con orgullo, juntos. Y no sé si será un fruto dulce o agrio, pero es el de nuestro árbol y, por ello mismo, incomparable.




Nota.- Las fotos tienen como responsable último a Iñaki García, que no es cosecha de ese año, pero que tuvo a bien dedicarnos varias horas de su vida en dejar constancia de nuestra reunión.  Las imágenes del restaurante provienen, sin embargo, de la mano de Jone. Gracias, Iñaki. Gracias, Jone.

6 comentarios:

  1. Hola luis.
    Creo que lo explicas muy bien , somos lo que vivimos , y en mi caso recordar me produce cierta nostalgia pero a la vez mucha alegria.
    Bueno sin mas un abrazo a todos.

    Posdata:

    Luis no dejes de escribir nunca eres una maquina un abrazo

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  2. Hola!!! Luis como dice Josetxu no dejes de escribir nunca, gracias amigo por este reportaje tan bonito.

    Posdata:
    Las fotos txulisimas , que bien lo pasamos!!

    www.bolau.org

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  3. Hola Luis. Ayer mismo mi madre me entrego el sobre con todas las fotos, y al verlas tuve la misma sensación que cuando el día termino. A mí personalmente, me faltaron muchas horas, porque sinceramente apenas pude hablar con nadie, las horas volaron. Incluso las personas que apenas había rozado me traían recuerdos, imagina las que fueron parte importante de mi infancia, y las hubo, vaya que si, y me marcaron, vaya que también.
    Como cierto primo, que con mis 14 primaveras recién cumplidas, me regalo cierto libro del que todavía recuerdo el titulo..."otra vuelta de tuerca" de Henry James, entre él y mi madre me hicieron descubrir una de mis grandes pasiones; La lectura
    La otra ya sabes, la música me acompaño desde muy niño, pero las dos han sido un regalo para mi vida, y las dos siempre me llevan de vuelta nuestra infancia y adolescencia.
    Por lo demás suscribo todo lo que dices, y espero que ya tengas casi todo ultimado de la próxima quedada, jajajajaja.

    Posdata; me lo pase genial, pero me quede con ganas de mas, ¡hubiera hablado con todos las 24 horas sin parar!, jajajajaja.
    Y por cierto, ¿fieles compañeras y amantes incondicionales? SI. ¿Domesticadas?, me temo que nunca. Un abrazo Luis.
    ah por cierto mis animales salvajes! https://plus.google.com/u/0/photos/112526082555964408638/albums/5835166091352691393/5877561982957798274

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  4. Hola a todos, hola Luis,
    La verdad es que no lo podrías haber expresado mejor. Efectivamente la infancia es un lugar en la memoria, y que en mi caso, solo guarda los buenos recuerdos por aquello de ser eficiente en la administración de recursos. Estar con todos vosotros me ha supuesto traer de nuevo a mi “escritorio” todos ellos y poder vivirlos de nuevo en presente. Como dice Javi, me faltaron horas para poder estar más tiempo con cada uno de vosotros, joder es que había gente que no la había vuelto a ver desde hace más de 30 años !!!, que se dicen pronto. Muchos de vosotros compartís el día a día de vivir en Ugao, pero para mí fue un auténtico “flashback” de mi niñez y de algunos de mis tiempos “mozos”. Cuantos recuerdos guardados de “La campa del riojano”, “Los columpios de la ermita”, “Jugar detrás del Matadero”, “Los partidos de la plaza”, “Mis geipermanes”, “Los de detrás de los ríos”, “El chamizo”, “Las escuelas y la casa del médico”, …. Tantos y tantos momentos. Bueno, no me quiero enrollar más, aunque como dice Luis sería capaz de escribir otras 30 paginas, y solo despedirme con un “Hasta pronto !!” dándoos a todos las gracias por este día tan especial que he disfrutado con vosotros.

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  5. Hola Luis:

    comparto tu post, sonrío, recuerdo, rememoro lo que en mi cabeza hay de esa etapa de mi vida, y vuelve la sonrisa a aparecer...¡qué bueno! Cuánto me alegro de esa jornada compartida no solo en el tiempo presente sino en el pretérito, que hizo de hilo o denominador común de vuestro encuentro. No puedo menos que felicitaros a tod@s y alegrarme con y por vosotr@s.
    bss

    daniela

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    Respuestas
    1. Daniela: en nombre de la cosecha del 66, gracias por tus palabras. Me consta que la infancia es importante en tu vida y está más que presente en tu poesía.
      Josetxu, Tere. No os preocpéis, los plumillas escribimos como respuesta a una pulsión. Es una necesidad fisiológica.
      Javi: preciosos tus animales no domesticados de seis cuerdas. Y me alegro por lo de la lectura. Si me aceptas una recomendación, la serie Hyperion, de Simons, en ciencia ficción, y una novelita de amor muy dulce titulada La Sonrisa de las Mujeres.
      Santi: voy a ampliar una de tus referencias. "Los de detrás de los ríos" era el nombre de una cuadrilla de amigos de los tiempos de nuestra infancia. Y hay que decirlo: ¡es el nombre más genialmente absurdo de la historia de las nominaciones! Primero, porque sólo hay un río en nuestro pueblo, el Nervión, ¿de dónde sale el plural? Y, aun más, ¿cómo se está "detrás" de un río?
      Besos y abrazos para todos.

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